jueves, 1 de abril de 2010

Viernes Santo. Dia de Silencio

Hoy queremos acompañar a Cristo en la Cruz. en un Viernes Santo. Nos invitaba a revivir personalmente las horas de la Pasión: desde la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos hasta la flagelación, la coronación de espinas y la muerte en la Cruz. Decía: Ligada la omnipotencia de Dios por mano de hombre llevan a mi Jesús de un lado para otro, entre los insultos y los empujones de la plebe.

Cada uno de nosotros ha de verse en medio de aquella muchedumbre, porque han sido nuestros pecados la causa del inmenso dolor que se abate sobre el alma y el cuerpo del Señor. Sí: cada uno lleva a Cristo, convertido en objeto de burla, de una parte a otra. Somos nosotros los que, con nuestros pecados, reclamamos a voz en grito su muerte. Y Él, perfecto Dios y perfecto Hombre, deja hacer. Lo había predicho el profeta Isaías: maltratado, como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante los trasquiladores.

Es justo que sintamos la responsabilidad de nuestros pecados. Es lógico que estemos muy agradecidos a Jesús. Es natural que busquemos la reparación, porque a nuestras manifestaciones de desamor, Él responde siempre con un amor total. En este tiempo de Semana Santa, vemos al Señor como más cercano, más semejante a sus hermanos los hombres... Meditemos unas palabras de Juan Pablo II: Quien cree en Jesús lleva la Cruz en triunfo, como prueba indudable de que Dios es amor... Pero la fe en Cristo jamás se da por descontada. El misterio pascual, que revivimos durante los días de la Semana Santa, es siempre actual.

Pidamos a Jesús, en esta Semana Santa, que se despierte en nuestra alma la conciencia de ser hombres y mujeres verdaderamente cristianos, porque vivamos cara a Dios y, con Dios, cara a todas las personas.

No dejemos que el Señor lleve a solas la Cruz. Acojamos con alegría los pequeños sacrificios diarios.

Aprovechemos al máximo la capacidad de amar, el que Dios nos ha concedido, para concretar propósitos. Digamos sinceramente: ¡Señor, ya no más!, ¡ya no más! Pidamos con fe que nosotros y todas las personas de la tierra descubramos la necesidad de tener odio al pecado mortal y de aborrecer el pecado venial deliberado, que tantos sufrimientos han causado a nuestro Dios.

¡Qué grande es la potencia de la Cruz! Cuando Cristo es objeto de irrisión y de burla para todo el mundo; cuando está en el Madero sin desear arrancarse de esos clavos; cuando nadie daría ni un centavo por su vida, el buen ladrón -uno como nosotros- descubre el amor de Cristo agonizante, y pide perdón. Hoy estarás conmigo en el Paraíso. ¡Qué fuerza tiene el sufrimiento, cuando se acepta junto a Nuestro Señor! Es capaz de sacar -de las situaciones más dolorosas- momentos de gloria y de vida. Ese hombre que se dirige a Cristo agonizante, encuentra la remisión de sus pecados, la felicidad para siempre.

Nosotros hemos de hacer lo mismo. Si perdemos el miedo a la Cruz, si nos unimos a Cristo en la Cruz, recibiremos su gracia, su fuerza, su eficacia. Y nos llenaremos de paz y de Amor.

Al pie de la Cruz descubrimos a María, Virgen fiel. Pidámosle, en este Viernes Santo, que nos preste su amor y su fortaleza, para que también nosotros sepamos acompañar a Jesús. Nos dirigimos a Ella con unas palabras, que han ayudado a millones de personas. Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.




REFLEXION
"El sufrimiento y la muerte se han convertido desde que Cristo sufrió y murió, en una invitación y un estímulo para convertir el dolor en una fuente de amor, como ha ocurrido con tantos santos que pueden ser llamados los héroes de la cruz, y como sucede con muchas criaturas, escondidas e ignoradas, que saben santificar su dolor, reflejando en sí mismas, el rostro llagado de Cristo, asociándose a su obra redentora". (Juan Pablo II)

PETICION
Jesucristo, que viendo tu ejemplo de dinamismo, tu gran Amor, entusiasmo y deseos de cambiar el mundo, no me quede con los brazos cruzados, sino que siga tu ejemplo y me lance con intrepidez a hacerte reinar en los corazones de mis hermanos los hombres.




Dos Mares
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Hay dos mares en Palestina.
Uno es fresco y lleno de peces, hermosas plantas adornan sus orillas; los árboles extienden sus ramas sobre él y alargan sus sedientas raíces para beber sus saludables aguas y en sus playas los niños juegan.
El río Jordán hace este mar con burbujeantes aguas de las colinas, que ríen en el atardecer. los hombres construyen sus casas en la cercanía y los pájaros sus nidos y toda clase de vida es feliz de estar allí. El río Jordán corre hacia el sur a otro mar, aquí no hay trazas de vida, ni murmullos de hojas, ni canto de pájaros, ni risas de niños.
Los viajeros escogen otra ruta, solamente por urgencia lo cruzan, el aire es espeso sobre sus aguas y ningún hombre ni bestias, ni aves la beben.
¿qué hace esta gran diferencia entre mares vecinos? No es el río Jordán. El lleva la misma agua a los dos. No es el suelo sobre el que están, ni el campo que los rodea.
La diferencia es ésta: El mar de Galilea recibe al río pero no lo retiene. Por cada gota que a él llega, otra sale. El otro mar retiene su ingreso y cada gota que llega, allí queda. Le llaman mar muerto.

Que gran ejémplo que nos da Dios a traves de la naturaleza ! aprendamos a ser canal de bendición para otros, si Dios nos bendice con su amor, demos amor a los que nos rodean, si Él nos da perdón ofrezcamos perdón, todos hemos recibido algo directamente del cielo para continuar fluyendo hacia los demas, no permitas que se estanque allí.
Más importante en esta vida que ganar solo, es ayudar a otros a vencer también. Aunque eso implique disminuir el paso o cambiar el curso.
Hechos 20:35 "Más bienaventurada cosa es dar que recibir."
Lucas 6:38
"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. "

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